jueves, 13 de noviembre de 2014

LA HABILIDAD DE REGULAR LAS EMOCIONES.

Hace unos días mientras estaba en mi trabajo, llegaba un matrimonio a comprar, tal como venían hacia mi yo me iba asustando cada vez más al ver esas caras de enfado monumental y no es la primera vez que un cliente viene enfadado de casa, ¿ a qué vendedor no le ha pasado esto?

Hay empieza un doble trabajo por mi parte, que generará una reacción en cadena y ahora me explico.

Al llegar los clientes en estado enfadado casi todo son problemas, esto no me gusta, esto no lo veo bien, esto es muy caro y así una tras otra, a mi esta situación no me causa problema alguno es más aún me motivo más y mi propósito es que cambien de actitud y que compren el producto que mejor se adapte a sus necesidades, para ello empleare ciertas herramientas.

Utilizaré mi influencia para regular sus emociones.
Observaré sus gestos.
Realizaré  rápidamente una radiografía.
Les escucharé con atención.
Les hablaré con amabilidad y de una forma abierta.
Estaré 100% dispuesta a resolver sus problemas, aportando soluciones.
Seré flexible.
Les orientaré y guiaré.
Estimularé las decisiones de mis clientes.
Les haré sentir cómodos para conseguir que se relajen.

Los vendedores somos o debemos ser capaces de entender emocionalmente a las personas, lo cual yo considero la llave del éxito.

Os puedo asegurar que en el 95% de los casos los clientes cambian de actitud y yo consigo mi máximo reto, se van contentos, se han relajado, se han sentido cómodos, bien atendidos y click han comprado, yo por mi parte me siento feliz he realizado mi labor con éxito y esto no acaba aquí desde este momento se genera una reacción en cadena, mis clientes hablarán bien del trato recibido por lo tanto generará nuevas visitas, yo estaré feliz y contagiare esa felicidad a mis compañeros, cuando llegue a casa y hable con mi marido sobre el día, le explicare lo ocurrido, posiblemente le transmitiré bienestar, como estaré contenta mis hijos también gozarán de ese estado y así.

Y esto es lo que ocurre cuando hacemos las cosas bien, generamos alegrías, estas acciones pueden extrapolarse a cualquier ámbito y generán muchísima motivación.

A todo esto yo lo llamo cultivar mi propia motivación, es decir no me voy a rendir si un día los clientes vienen malhumorados o simplemente algo se tuerce, intentare por todos los medios viables hacer las cosas bien de esa manera conseguiré estar en el lugar donde quiero estar y proporcionar la buena salud emocional que todos nos merecemos.



Un fuerte abrazo!!